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Healthy Smiles: aprender a mirar con el corazón.
Este curso, nuestros alumnos de 4.º de ESO de la asignatura Formación para la Empresa han desarrollado la cooperativa Healthy Smiles, un proyecto que nos ha transformado profundamente.
Healthy Smiles nació con el objetivo de dar visibilidad a las enfermedades raras y apoyar a quienes conviven con ellas, pero terminó convirtiéndose en una experiencia que nos enseñó el verdadero significado de la empatía, el compromiso y la solidaridad. Desde el primer momento, los alumnos hicieron suyo este proyecto. No lo vivieron como una actividad escolar más, sino como una causa en la que creyeron de verdad. Comprendieron que detrás de cada enfermedad rara hay historias, familias, sueños y personas que a menudo se sienten invisibles ante la sociedad. Y decidieron actuar.
Gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Burgos, diseñamos y pintamos un gran cubo en el que aparecen algunas de las preguntas que nadie quiere escuchar cuando una enfermedad rara irrumpe en una familia. Frente a todas ellas, escribimos un mensaje lleno de esperanza: «Con investigación hay esperanza». En él dejaron también sus huellas tres alumnos de nuestro colegio, Martín, Raúl y Neithan. Sus manos no solo quedaron impresas en una obra artística; quedaron grabadas en el corazón de toda la comunidad educativa. Hoy, este cubo permanece expuesto en el Paseo de Atapuerca, acercando cada día a cientos de personas una realidad que merece ser conocida y recordándonos que la investigación es el camino que abre puertas a la esperanza.
Los alumnos quisieron dar voz a quienes pocas veces la tienen. Crearon un podcast en el que entrevistaron a personas afectadas por enfermedades raras y a familiares cercanos al colegio. Escucharon, preguntaron, se emocionaron y aprendieron. Pero su compromiso fue aún más lejos. Con una ilusión y una profesionalidad admirables, lograron que el mensaje de Healthy Smiles trascendiera las aulas y llegara a toda la sociedad burgalesa. El proyecto fue protagonista en Canal 8 Castilla y León, donde alumnos y profesores tuvieron la oportunidad de explicar la iniciativa en televisión. También fue difundido en Radio Vive Burgos, permitiendo compartir con los oyentes la realidad de las enfermedades raras y el trabajo desarrollado durante todo el curso. Además, tuvimos el privilegio de aparecer en El Correo de Burgos, ocupando la portada del periódico y protagonizando un amplio reportaje a doble página. Para nuestros alumnos fue emocionante comprobar que una idea nacida en el aula podía llegar tan lejos y ayudar a sensibilizar a miles de personas.
La colaboración con los Payasos de Hospital y con el Centro CREER de Burgos nos permitió seguir aprendiendo. Sus testimonios ayudaron a nuestros alumnos a comprender que, a veces, un gesto, una sonrisa o una mirada de comprensión pueden cambiar el día de una persona. Además, colaboramos activamente en la difusión de su labor solidaria y contribuimos a la venta de narices solidarias para apoyar sus proyectos.
Para recaudar fondos destinados a apoyar a nuestros tres alumnos, vendimos más de 400 jabones artesanales donados por Jabones Beltrán y elaboramos 400 bolsas aromáticas de lavanda confeccionadas por los propios alumnos. Todo se agotó y conseguimos recaudar cerca de 4.000 euros. La totalidad de esta recaudación se destinará íntegramente a la financiación de las terapias de Martín, Raúl y Neithan, contribuyendo a mejorar su calidad de vida y apoyando a sus familias en un camino que exige una enorme fortaleza diaria.
Sin embargo, el mayor logro fue otro. A lo largo del proyecto vimos cómo alumnos que a veces pasaban desapercibidos encontraban un lugar donde brillar. Cada uno descubrió que tenía algo valioso que aportar: creatividad, organización, capacidad de comunicación, liderazgo, sensibilidad o trabajo en equipo. Se sintieron escuchados, necesarios y protagonistas de algo importante. Comprendieron que el éxito de una cooperativa no depende de una sola persona, sino de la suma de muchos talentos puestos al servicio de los demás. Muchos de ellos nos confesaron al finalizar el curso que esta experiencia les había cambiado y que ahora eran capaces de mirar la realidad con otros ojos.
Al finalizar el proyecto, celebramos una presentación conjunta con los alumnos, las familias, los profesionales del CREER, los Payasos de Hospital y los niños con enfermedades raras. Fue un momento especialmente emotivo en el que entendimos todo lo que habíamos construido juntos. No habíamos recaudado únicamente fondos; habíamos sembrado conciencia, empatía y esperanza. Si algo nos llevamos de esta experiencia es la certeza de que la educación tiene sentido cuando transforma corazones.
Hemos aprendido a quitarnos la venda de los ojos para mirar de frente a quienes tantas veces permanecen invisibles. Y, sobre todo, hemos conseguido que Martín, Raúl, Neithan y tantas otras personas se sintieran vistas, valoradas y profundamente queridas. Porque cuando una comunidad entera decide caminar al lado de quienes más lo necesitan, la esperanza deja de ser una palabra para convertirse en una realidad.



