Hace unas semanas, los alumnos de segundo de Bachillerato vivimos una experiencia que quedará grabada para siempre en nuestra memoria: un viaje inolvidable a las emblemáticas ciudades de Bélgica.
En Bruselas, nos dejamos envolver por la magia de la Grand Place, la imponencia del Atomium y los sabores dulces de los gofres y el chocolate belga, que parecían hechos especialmente para alegrar el alma.
En Gante, nos transportamos al pasado, paseando entre sus canales y admirando la majestuosidad de la Catedral de San Bavón.
En Brujas, sentimos que estábamos dentro de un cuento, recorriendo sus calles adoquinadas mientras la brisa nos recordaba la belleza de los momentos simples.
Finalmente, Amberes nos cautivó con su carácter moderno y elegante con su grandiosa Estación Central, considerada una de las más hermosas del mundo.
Este viaje no fue solo un recorrido por ciudades de ensueño, sino también una oportunidad para conectar con nuestros compañeros de una manera especial. Entre risas, conversaciones y nuevos recuerdos, compartimos algo más que un destino: compartimos emociones que nos acompañarán para siempre.
Por último, queremos dar las gracias a los profesores que nos acompañaron en lo que ha sido nuestra última excursión en el Blanca de Castilla, para muchos el colegio en que llevamos desde los tres años.*
Pues eso sería, si necesitáis algo más me decís.
Alumna: María Antolín









